El blog de Grupo 5

Un café con… los orígenes de Grupo 5

enero 16, 2013 − by admin − in Un café con... − No Comments

Salamanca, Madrid y Córdoba. Estos son los orígenes de Esther García, Fátima Baeza y Ángela Cruz, tres de las mujeres que han visto nacer y crecer este proyecto que como propuso Macarena Fuentes, trabajadora del Centro de Rehabilitación Psicosocial de Alcobendas para el concurso del lema del 25 aniversario, sigues siendo TÚ.

Claro, que cuando es Laura Prado, directora del Centro Ocupacional Avantos de Servicios Sociales Habilitadores (ATAM-G5) y Roberto Marijuán, director de la mini-residencia Espartales Sur de Alcalá de Henares quienes les preguntan por un titular a ellas, las respuestas se dividen en: “25 años, quién me lo iba a decir” (Fátima) y “Sigo siendo una enamorada de este proyecto” (Esther).

Prudencia, sentido común y coherencia son los tres elementos claves que han abierto el camino para que una empresa privada de servicios sociales fundada por mujeres cumpla 25 años. Con ellas, con un café y con mucho humor, recordamos estos 25 años de Grupo 5.

Laura – ¿Cómo se creó la empresa?

Fátima – Empezamos cuatro personas, luego quince… así hasta mil. (Risas).

Ángela - Éramos un grupo de compañeras de profesión de Trabajo Social. Fátima venía del mundo de la empresa y Teresa Ordinas, que ya no está vinculada a Grupo 5, y yo de la administración pública local. Nos fuimos conociendo y nos planteamos montar algo. Pensábamos trabajar para la empresa privada porque, en aquellos años la mayoría de las grandes empresas contaban con servicios de trabajo social.

Fátima -Empezamos pensando en el autoempleo más que en una gran empresa por eso al principio nos llamamos Gabinete de Trabajo Social Grupo 5 y aunque nuestro objetivo era trabajar para las empresas, los primeros trabajos fueron demandados por la Administración Pública. En los comienzos nos dedicábamos a la formación, estudios… pero lógicamente no teníamos mucho trabajo. Luego se fue “complicando la cosa” y constituimos la empresa. El primer gran contrato que tuvimos fue la Unidad Móvil de Emergencias Sociales que fue la precursora del actual Samur SOCIAL y lo consideramos grande porque es el primero que supuso la contratación de personal.

Roberto – Si erais cuatro, ¿por qué lo llamasteis Grupo 5?

Fátima -  Porque en su origen lo pensamos cinco, por eso nos llamamos Grupo 5 pero quedamos tres, Ángela, Teresa y yo, y luego cuatro cuando se unió Esther al cabo de un año.

Laura – Habéis sido fieles al nombre.

Fátima - Sí, sólo suprimimos lo de Gabinete Social porque ya nos parecía ridículo, siendo 200 personas llamarnos Gabinete.

Roberto – ¿Cómo fueron los comienzos?

Esther -Los inicios fueron duros pero muy divertidos.

Fátima -Fue la primera empresa privada que se creó de servicios sociales y los comienzos fueron difíciles. Teníamos colegas de profesión que no entendían nuestro proyecto y nos decían que por qué no formábamos una asociación sin ánimo de lucro. A nosotras nunca nos pareció correcto porque nosotras lo que queríamos era trabajar, ejercer la profesión y dignificarla. Al principio no se veía bien por el ánimo de lucro y al final es el mismo que el de las asociaciones porque acudimos a los mismos concursos con la diferencia que nosotros pagamos IVA y las asociaciones no.

Ángela – De hecho llegó un momento que cuando se empezó a conocer nuestra andadura nos llamaban de otras CC.AA. para que les contáramos nuestra experiencia porque querían constituirse como empresa.

Esther – Pero fueron difíciles porque lo hacíamos todo, desde el diseño de las furgonetas de la UMES, la selección de personal…Hasta el punto que en las tarjetas no poníamos el puesto porque así te ibas cambiando de sombrero dependiendo con quién tenías que entrevistarte.

Roberto – ¿Qué recorrido físico en cuanto a las oficinas ha tenido Grupo 5?

Ángela - Al principio en casa de Teresa.

Fátima - Luego alquilamos un despacho en la calle Diego de León. Nos pegábamos por coger la mesa del despacho pero siempre la cogía Tere porque era la más madrugadora, las demás a la mesa camilla. Incluso nos peleábamos por coger el teléfono, que ya veis, sólo sonaba cuando llamaban los maridos, porque allí no llamaba nadie más…

De ahí pasamos a la calle General Moscardó, con dos despachos. Ganamos el contrato de la UMES y nos trasladamos a la calle Francisco de Goya. Pero era tan pequeña la oficina que las reuniones de 15 personas de la UMES las tenía que hacer en mi casa porque no cabíamos. Después fuimos a la calle Segre, que era una oficina muy bonita pero muy cara. Así que nos cambiamos a la calle Jardín de San Federico que, según se iba incrementando la estructura, alquilábamos más pisos del edificio; acabamos con cuatro. Después fuimos a Avenida del Mediterráneo y ahora estamos en la calle Olimpiada. Hemos cambiado unas cuantas escrituras, imaginaros…

Laura – Qué población os ha dado más quebraderos de cabeza y cuál os gusta más.

Ángela – Drogadicción nos dio quebraderos porque entonces no encontrábamos DUEs, médicos… que quisieran trabajan con esa población.

Fátima – Pero el leitmotiv es que las personas tienen problemas y trabajamos por que no los haya. A mí me gustan los servicios de atención a personas sin hogar porque nosotras empezamos una andadura en ese campo. También la atención a personas con enfermedad mental y discapacidad.

Esther - Yo estoy enamorada de las escuelas infantiles porque disfruto mucho en ellas.

Roberto -¿Os imaginabais trabajar en sectores como educación infantil?

Esther – Desde luego que no. Es diferente a todo lo que hacíamos, a lo que se entiende por servicios sociales, pero si se profundiza un poco más, las escuelas infantiles públicas también hacen una función social muchas veces con el entorno y con las familias dependiendo del contexto y de la situación geográfica. Además por la propia supervivencia de la empresa teníamos que diversificar y abrir otros campos.

Laura – ¿y mayores?

Fátima - Mayores necesita mucha inversión. Nosotros hemos sido una empresa de servicios sociales que ha ido evolucionando. Normalmente las empresas de mayores son empresas de otros sectores que han entrado en este y nosotros no podíamos afrontarlo.

Laura – ¿Y proyectos en otros países?

Esther – Sí, estamos trabajando para entrar en Chile porque es de los países de América Latina con la economía más saneada y además el sistema de servicios sociales también tiene proyección.

Roberto – 25 años de Grupo 5, ¿pensabais llegar hasta aquí?

Esther - No sé si pensábamos llegar hasta aquí, pero desde luego no de la forma en que hemos llegado, con 1.000 profesionales, unos 40 centros… Fátima siempre decía yo quiero una mercería y hemos pasado de mercería a Almacenes España. Sí es cierto que cuando uno empieza un proyecto quiere que sea para siempre, pero miras hacia atrás y da vértigo lo que tenemos delante.

Ángela – Han sido 25 años de compartir, de reírnos mucho y de amanecer en la oficina. Los últimos años sí que han sido más definidos, pero en los principios llegaban las cosas. Siempre hemos sido muy prudentes, pero o crecías, o te ibas para atrás. Desde luego en estos 25 años ha sido clave la entrada de Tomás Merín (actual consejero delegado). Él venía con otra visión mucho más estratégica y de futuro que ha sido la que nos ha empujado a estar hoy como estamos y donde estamos.

Un hombre entre tanta mujer…

Ángela - En los inicios, también hubo otro hombre que fue esencial para el proyecto que fue Avelino Hernández, era un hombre muy optimista, pero siempre hemos sido más mujeres que hombres, también por el sector en el que estamos.

Esther – Tan prudentes éramos que había veces que no queríamos que nos dieran el concurso porque la que se nos venía encima. En 25 años hemos tenido que aprender a leer un balance y hasta empezar a hablar de ratios. Nosotras lo que teníamos era sentido común y la cuenta de la vieja. Hemos tenido el concepto de si no tienes, no gastas. Pero siempre con coherencia de la que estamos orgullosas, por ejemplo para cumplir los mínimos de contratación de personas con discapacidad. Sabemos de dónde venimos y lo que hacemos.

Fátima - Hemos sido muy prudentes en todo, en el momento de ponernos salarios, en cuanto a los beneficios de la empresa, el 80% se reinvierte… Siempre hemos tenido claro cuál era nuestro monedero y cuál era el de la empresa.

Nunca nos hemos sentido como las propietarias, como las amas… la empresa es la empresa y tiene su vida propia. Nunca hemos tenido problemas por temas económicos los socios. Esa ha sido otra clave. Siempre nos hemos sentido trabajadoras de Grupo 5, tenemos mentalidad de trabajadoras. Por eso la empresa podrá continuar, porque tiene vida propia.

Roberto – De lo que habéis hecho, qué no haríais

Ángela -No pagar un 19% al Natwest por ejemplo. Pedimos un préstamo, y cómo serían los intereses que nos pusieron que cuando lo contratamos en una correduría de seguros le dijimos muchas gracias y nos contestaron que les dé las gracias el banco a ustedes…

Fátima -En los principios pringamos… El primer contrato grande que hicimos fue el censo de fundaciones que pensábamos que era el oro de Moscú. Hicimos un presupuesto que nos parecía una barbaridad, y significó mucho trabajo por lo que a la Administración le resultó muy barato el censo.

Laura – En 25 años habéis estado presente en toda la evolución de los servicios sociales, ¿cómo lo veis ahora?

Ángela -Estamos volviendo a la beneficencia, al asistencialismo, a los orígenes de los 70. Grupo 5 ha defendido siempre la profesionalidad de los servicios sociales y los servicios sociales como un derecho para la ciudadanía. En los 70 nosotros defendimos los servicios sociales, los promovimos, creíamos en los servicios sociales como un derecho. Y ahora que estamos en esta situación, creo que los profesionales estamos dormidos y tenemos que hacer una parte de autocrítica. Por otro lado dado que estamos en un momento complicado necesitamos buscar financiación privada que permita una atención de calidad en los servicios que ofertamos.

Fátima – Además el tema de la solidaridad es un arma de doble filo. La solidaridad, que se está mostrando como algo muy bueno, yo creo que a la larga va a pasar factura porque se están cubriendo unas deficiencias de la Administración pero que no solucionan el problema de raíz. Nosotros tenemos que seguir el camino de la profesionalidad.

Esther – También la evolución de estos años ha derivado en que ahora mismo los concursos públicos son valorados por la propuesta económica y no por la propuesta técnica, por lo tanto la calidad en la prestación es secundaria.

Fátima – Tenemos que poner sobre la mesa que nosotros hemos progresado junto con la Administración en la creación de nuevos servicios. Contribuimos a que mejorara la atención de las personas sin hogar en la calle y la Administración contribuyó a que nosotros nos desarrolláramos profesionalmente y la empresa creciera. Nosotros les hemos ayudado a ellos a desarrollarlos servicios sociales y ellos a nosotros. El camino lo hemos recorrido juntos.

Roberto – Y anécdotas…

Fátima – Miles. Pero yo recuerdo varias. Una, el envío de Valladolid. Eran unos libros de servicios sociales que nos mandaban desde Valladolid para que los metiéramos en los sobres con sus etiquetas y se los volviéramos a mandar. Había que mandárselos en cajas, y ahí ahorrábamos todo lo que podíamos. Así que decidimos que las cajas las recogíamos en las puertas de los supermercados. Como los cartoneros íbamos recogiendo cajas y les mandamos todos los libros en cajas de aceite, de productos de limpieza… y además las hijas de Ángela y mis sobrinos, estuvieron pegando sellos para hacer el envío. Nuestro primer trabajo que nos dio para pagar el alquiler. (Risas)

Otra más…No había manera de cobrar por parte de la Administración, y la que mejor cobraba era Ángela, les llamaba y les decía, pero a ver cuándo nos van a pagar, si es que estamos boquerón, pasando la mano por la pared, páguenos que no tenemos ni para pagar el alquiler, y conseguía que nos pagaran.

Y otra… Al principio, éramos pocos y decidimos que cada día uno hacía la comida y traía para el resto. Éramos 8 mujeres y un hombre, Julio, pues echábamos a suerte quién fregaba, le hacíamos trampa y siempre le tocaba fregar los platos a él.

Ángela –Esto no es anécdota, pero en Grupo 5 hay cuatro tesoros: la mesa camilla, el primer Mac, una máquina de escribir eléctrica y el cuaderno de las cuentas con el debe y el haber. Con estos tesoros ha crecido Grupo 5.

Laura – De qué os sentís más orgullosas

Fátima - Yo de la gente de Grupo 5 y de mucha gente que ha pasado y que no está.

Ángela - Y de crear puestos de trabajo.

Roberto – Dónde os veis dentro de 25 años

Esther – Yo con mi bastón celebrando los 50 años de Grupo 5. (Risas).

Ángela – Yo veo a Grupo 5 perviviendo por sí mismo porque nadie es insustituible, eso es lo bueno, que este proyecto no está unido a una persona. Lo que nos gustaría es que siguiera con la misma filosofía, porque no todo vale.

Con la mirada de que la filosofía de Grupo 5 se mantenga y con el politono de Soy Minero de Fátima sonando en el despacho de al lado terminamos la entrevista. Entre buen humor y buena esencia, como definió Laura.





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