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Intervenir con las familias desde la Rehabilitación Psicosocial

mayo 06, 2013 − by admin − in I+D+I − No Comments

El modelo comunitario de atención a la salud mental – que promueve el mantenimiento de las personas con enfermedad mental en sus comunidades, en sus hogares y en sus entornos, la atención ambulatoria y la plena integración ciudadana- se sostiene en gran medida sobre la base de los familiares.

Además de las familias, en el entorno comunitario los centros de salud mental, los de atención primaria, los coordinadores de continuidad de cuidados, los servicios sociales generales, los recursos de rehabilitación psicosocial, las asociaciones de personas con EMGD (enfermedad mental grave y duradera) y de familiares, etc., también están implicadas en la atención y recuperación social de las personas con EMGD.

En un sistema en constante colaboración y coordinación, y dada la importancia de la intervención integral y continuada, las entidades socio sanitarias focalizan la atención de sus estudios e investigaciones en el papel de las familias, por un lado, como agentes rehabilitadores fundamentales en la evolución y pronóstico de la enfermedad y facilitadores del cambio, pero también por otro, como receptores vulnerables al impacto, la carga y estrés que la enfermedad puede suponer en el núcleo de convivencia, y todos los factores relacionados con el funcionamiento familiar respecto a la EMGD (limitaciones de capacidad y competencias, falta de información, necesidad de apoyo, estigma familiar, dinámicas familiares patológicas, emoción expresada, etc.).

Aunque los programas de intervención psicoeducativa y de apoyo familiar se han consolidado en distintos servicios comunitarios, sigue existiendo una manifiesta demanda por parte de familiares de un mayor y mejor apoyo y soporte en el ejercicio de sus funciones como cuidadores principales, tanto a nivel económico e institucional como a nivel emocional y social, facilitando los medios y herramientas necesarios para ello.

Por otro lado, en distintas publicaciones que analizan y evalúan el estado de la rehabilitación psicosocial, las tendencias y perspectiva futura, así como las buenas prácticas en el marco de un modelo comunitario relativamente joven y en permanente revisión como es el de la rehabilitación psicosocial, la evaluación previa de las necesidades de las familias y los programas de atención específicos, continúan siendo un objetivo prioritario en las agendas de organismos y profesionales. La insuficiencia de los apoyos institucionales, el envejecimiento de las cuidadoras principales, etc., son temas que preocupan y ocupan los análisis interinstitucionales.

En este contexto, es natural asumir desde la rehabilitación psicosocial la responsabilidad profesional de evaluar, analizar, estudiar e investigar las necesidades de las familias atendidas en un determinado recurso, así como, posteriormente, los parámetros de impacto, eficacia y eficiencia de los programas de intervención que se implementen.

Uno de los principios fundamentales del modelo de rehabilitación psicosocial, es la necesidad ineludible de reforzar las redes naturales de inserción social de las personas con enfermedad mental. Teniendo en cuenta que las familias constituyen la principal red social natural de las personas, el tipo de relación familiar, la dinámica de convivencia así como los recursos personales, sociales y económicos familiares son elementos fundamentales en la evolución de las personas con EMGD, actuando también como moduladores en el nivel de vulnerabilidad y capacidad de afrontamiento del estrés de las personas con EMGD.

Existe un destacable cuerpo teórico y práctico basado en la evidencia sobre la intervención familiar en la esquizofrenia que ha demostrado de forma clara y reiterada su eficacia para mejorar la evolución de la esquizofrenia (IMSERSO, 2007).

Entre otras, se ha acreditado reiteradamente que existe una relación entre la situación de la familia de la persona con EMGD y variables como el pronóstico a largo plazo de la persona enferma o los reingresos hospitalarios (Vaughn y Jeff, 1976). La psicoeducación con las familias ha resultado efectiva para reducir las recaídas de los pacientes, sus síntomas psicóticos, o el aumento de la competencia de los familiares en el manejo de la enfermedad (Vallina y Lemos, 2001) y también se ha demostrado la eficacia de las intervenciones familiares desarrollados en los servicios comunitarios estándar (Leff, 2000; Selwood et al., 2001; Montero et al., 2001).

Existen tres tipos de estrategias fundamentales de apoyo social a las familias de personas con EMGD fundamentales: programas de intervención familiar; medidas para mejorar la información y sensibilización social; y medidas de apoyo a los movimientos asociativos.

Un modelo de intervención familiar consensuado y recomendable es aquel que combina intervenciones unifamiliares de asesoramiento y apoyo familiar e intervenciones multifamiliares de formación y psicoeducación, entrenamiento en el desarrollo de habilidades de resolución de conflictos, de cuidado y de apoyo social (Touriño, Inglott, Baena y Fernández, 2004).

Por su parte, Dixon et al. (2001) establecen una serie de principios comunes a los programas efectivos dirigidos a familias de personas que tienen enfermedad mental:

  • Coordinación de todos los agentes de tratamiento y rehabilitación.
  • Atención a las necesidades clínicas y sociales del usuario.
  • Régimen de medicación adecuado.
  • Atención a las preocupaciones de las familias y consideración de colaboradoras en la planificación y tratamiento.
  • Valoración y ajuste de expectativas con respecto a los tratamientos.
  • Evaluar las fortalezas y limitaciones de la habilidad familiar para apoyar al usuario.
  • Apoyar en la resolución de conflictos familiares y demostrar sensibilidad al malestar emocional.
  • Atender al duelo y sentimientos de pérdida.
  • Proporcionar información relevante para la familia y usuarios en el momento adecuado.
  • Proporcionar un plan explícito antes las crisis y una respuesta profesional.
  • Entrenar en resolución de problemas a las familias.
  • Alentar a las familias a aumentar su red de apoyo social (asociaciones u otros).
  • Flexibilidad al enfrentarse a las necesidades de los familiares.
Carolina Coto
Psicóloga Centro de Día de Soporte Social de Alcobendas

Bibliografía relacionada:

  • Asociación Mundial de Rehabilitación Psicosocial y Organización Mundial de la Salud (1996). Declaración de Consenso WAPR / WHO. Documento original: “Psychosocial Rehabilitation, a consensus statement”, en WAPR Bulletin, 8, 3, julio de 1996. Publicado en español en Boletín de la AMRP, 6, marzo de 1997.
  • Dixon, L., Mc Farlane, W.R., Lefley, H., Lucksted, A., Cohen, M., Fallon, I., Mueser, K., Miklowitz, D., Solomon, P. y Sondheimer, D. (2001). Evidence- based practices for services to families of people with psychiatric disabilities. Psychiatric Services, 52, 903-910.
  • Fernández, A. (2000). La familia como institución supletoria. La cara amarga de la Reforma Psiquiátrica. En: F. Rivas (Org.). La psicosis en la comunidad. (pp. 333-350). Madrid: Asociación Española de Neuropsiquiatría.
  • Gómez Beneyto, M. (coord.) (2007). Propuesta de Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo.
  • González, J. y Rodríguez A. (Coord) (2002): Rehabilitación Psicosocial y Apoyo comunitario de personas con enfermedad mental crónica: Programas Básicos de Intervención. Madrid. Consejería de Servicios Sociales. Serie Cuadernos Técnicos de Servicios Sociales nº 17.
  • Hernández Monsalve, M. (2011). Rehabilitación Psicosocial. Perspectiva actual y directrices en la Reforma Psiquiátrica. Estudios de Psicología, 16(3), 295-303.
  • Instituto de Mayores y Servicios Sociales, IMSERSO (2007). Modelo de atención a las personas con enfermedad mental grave. Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
  • Laborda García, A. y Rodríguez Rodríguez, J.C. (2005). Afrontamiento Familiar ante la Enfermedad Mental. Cultura de Cuidados, 18, 45-51.
  • Leff, J.P. (2000). Family work for schizophrenia: practical application. Acta Psychiatrica Scandinavica, 102 suppl. 407, 78-82.
  • Selwood, W., Barrow, C. Tarrier, N. Quinn, J. Mainwaring, J. y Lewis, S. (2001). Needs- based cognitive- behavioral family intervention for carers of patients suffering from schizophrenia: 12-month follow-up. Acta Psychiatrica Scandinavica, 104, 346-355.
  • Touriño González, R., Inglott Domínguez, R., Baena Ruíz, E., Fernández Fernández, J. (2004). Guía de Intervención Familiar en la Esquizofrenia. Barcelona: Glosa.
  • Touriño González, R., Baena Ruíz, E., Benítez Zarza, N., Abelleira Vidal, C., Fernández Fernández, J.A. (2010). Evaluación Familiar en Rehabilitación Psicosocial. En Fernández, J., Touriño, R., Benítez, N., Abelleira, C. (Editores) Evaluación en rehabilitación Psicosocial (125-134). Valladolid: FEARP.
  • Vallina, O. y Lemos, S. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la esquizofrenia. Psicothema, 13, 345-364.
  • Vaughn, C. y Leff, J. (1976). The influence of family and social factors on the course of psychiatric illness. British Journal of Psychiatry, 129, 125-137.




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