El blog de Grupo 5

La observación en la rehabilitación psicosocial

junio 25, 2013 − by admin − in I+D+I − No Comments

A la hora de conocer la realidad de las personas es importante, como bien se sabe, recabar la máxima información posible. Para ello, tanto cuestionarios como entrevistas suelen ser la herramienta fundamental. Estos permiten recoger información con poco esfuerzo y coste de tiempo. Sin embargo no debemos olvidar que la información recogida puede tener varios sesgos: deseabilidad social, ocultaciones más o menos intencionadas, dificultades de comprensión, etc.

Esto no implica que debamos desechar estas metodologías, pues todas tienen sesgos. Por el contrario, se hace necesario complementarlas con otras herramientas. ¿Cuál puede ser un complemento adecuado? Teniendo en cuenta el fin de la Rehabilitación Psicosocial (RPS), esta herramienta parece ser la observación (Badallo Carbajosa, 2011; 2012).

Como señala Anguera (2010), la observación permite analizar y conocer “las acciones y conductas perceptibles que tienen lugar de forma espontánea o habitual en el propio contexto, así como analizar los diversos procesos que tienen lugar en el ser humano” (p. 122). Por lo que ayuda no sólo a contrastar la información recogida por otros métodos, sino a conocer otros hechos que quizá quedarían de lado.

Pero no sólo por su nivel ecológico la observación resulta una herramienta fundamental en la rehabilitación psicosocial. El método observacional permite disminuir la “carga de evaluación” de las personas con las que trabajamos. Es decir, podemos recoger información sin que la persona se sienta evaluada ni saturada por multitud de cuestionarios y entrevistas. Si queremos realizar actualizaciones del Plan Individual de Atención con una frecuencia adecuada, y únicamente nos remitimos a metodología como cuestionarios, autorregistros, etc. Estaríamos saturando a la persona.

Esto es conocido desde hace tiempo por los profesionales de Grupo 5. La cuestión es, por tanto, qué tipo de observación se realiza. Observar resulta sencillo, rápido, cómodo… pero si no se sigue una metodología rigurosa, es fácil que entren en juego numerosos sesgos. Habitualmente el método de observación que se emplea en rehabilitación psicosocial en Grupo 5 es la observación participante. Es decir, el profesional es parte de la situación y no alguien que observa al margen de la misma. Pero existen muchos otros diseños (Anguera, Blanco y Losada, 2001). Se deberá escoger cada uno de ellos en función de qué se pretenda observar (Artamendi, 2000), pues no es lo mismo recoger información, por ejemplo, sobre el desempeño en un programa que sobre el manejo emocional en situaciones cotidianas.

Sea cual sea el diseño observacional que más se ajuste a nuestras necesidades, existen varios aspectos que deben ser tenidos en cuenta:

  • La observación no es solamente observar, sino registrar la información de manera adecuada y evitando en lo posible la influencia de aspectos subjetivos. Para lo cuál, es fundamental la existencia de un registro.
  • La observación debe dirigirse a aspectos concretos. No podemos intentar abarcar toda la cotidianeidad de la persona, pues resultaría una observación muy compleja. Por tanto debemos determinar sobre qué aspecto resulta interesante observar (Anguera et al., 2001).
  • Cuando se observa, no se deben realizar juicios. Observar es recoger información, y sólo una vez esta quede recogida se deberán realizar juicios.
  • La observación debe ser sistemática, planificada de antemano. Siendo necesario que todos los observadores conozcan el registro de la información (Artamendi, 2000).

Teniendo presente todo lo comentado se podría concluir que la observación es la herramienta más a mano de los profesionales de la RPS. Pero para ser útil, es necesario que siga determinados principios que ayuden a obtener una información con el mínimo sesgo posible. En definitiva, una buena observación ayuda a tomar decisiones y detectar necesidades (p.e. cuando vaya a revisarse el PIA), mejorando así la eficacia de las intervenciones que se desarrollen.

Referencias:

  • Anguera, M.T. (2010). Posibilidades de relevancia de la observación sistemática para el profesional de la Psicología. Papeles del Psicólogo, 31(1); pp. 122-130.
  • Anguera, M.T.; Blanco, A. y Losada, J.L. (2001). Diseños observacionales, cuestión clave en el proceso de la metodología observacional. Metodología de las Ciencias del Comportamiento, 1(1;, pp. 95-114.
  • Artamendi, J.A. (2000). Aproximación a una taxonomía de los diseños observacionales. Psicothema, 12(2); pp. 56-59.
  • Badallo Carbajosa, A. (2011). Modelo Jara: una estrategia de lucha contra el estigma asociado al trastorno mental severo y persistente. Tesis inédita. Madrid: UCM.
  • Badallo Carbajosa, A. (2012). Estigma y Salud Mental. Madrid: Grupo 5.




Post a Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.     ACEPTAR