El blog de Grupo 5

La puerta entornada

julio 04, 2013 − by admin − in Editorial − No Comments

Pese a que la vida nos demuestra en multitud de ocasiones que es una pura paradoja, no deja de resultar sorprendente hasta qué punto los seres humanos podemos llegar a ir contra nuestros propios intereses al intentar defenderlos.

En el campo del aprovechamiento de los bienes naturales y de la defensa del medio ambiente existen multitud de ejemplos que corroboran lo dicho. El uso abusivo del agua para el desarrollo de cultivos intensivos, desecando humedales para hacerlos terreno cultivable y utilizando el agua de los acuíferos para riego, llevaron hasta casi su desaparición a hábitats tan importantes y peculiares como las Tablas de Daimiel.

Los que abrían pozos para  regar sus plantíos no se daban cuenta de que, con el consumo incontrolado y excesivo del agua  estaban acabando con la fuente de su riqueza y la posibilidad de su trabajo, pues los campos sin agua ya no servirían para lo mismo. Querer mejorar la producción agrícola de sus plantaciones podía llegar, por utilizar un medio inadecuado, a terminar con su capacidad  productiva.

A veces en las relaciones entre las personas suceden situaciones semejantes, cuántas veces al dejarnos llevar por un impulso, hemos obtenido un resultado contrario al pretendido. La búsqueda de compañía inadecuada puede procurar finalmente la más perfecta soledad, por ejemplo. Una opinión, perfectamente legítima, pero formulada en momento inapropiado, ocasiona la pérdida de una oportunidad que difícilmente puede repetirse, etc.

También en el mundo de las relaciones laborales ocurren estas paradojas y así cuando cabe la posibilidad de que un equipo profesional se vacune frente al riesgo de la finalización abrupta de sus contratos de trabajo, por la terminación de un contrato de gestión de un centro o el cambio de empresa encargada de su ejecución, asegurando su continuidad vinculándose a título personal a los puestos de trabajo, hay quien prefiere asumir el riesgo de la incertidumbre y esperar a ver si “alguien” (llámese empresa o Administración contratante) hace algo que evite el temido final.

Grupo 5, en su incesante actividad para conseguir que se acuerde un Convenio colectivo en el sector de la Intervención Social, ha hecho suya la defensa de la subrogación contractual de los trabajadores de los equipos de gestión de centros y servicios que forman parte de redes públicas.

Dicha defensa se hace por convicción, porque en Grupo 5 creemos que la estabilidad laboral es un componente del derecho al trabajo que toda persona tiene, y que nuestra legislación ampara, aunque sea incapaz de garantizarlo.

A nadie se le escapa que personas muy significativas de la dirección de la compañía desarrollaron actividades sindicales anteriormente a incorporarse a Grupo 5. Los cambios de posición profesional no obligan a cambiar las convicciones, pese a lo que algunos puedan opinar, y los valores personales son válidos y aplicables en cualquier circunstancia.

La subrogación, además, en un sector como el nuestro, donde las entidades gestoras de los contratos puedan cambiar con facilidad periódicamente, es imprescindible.

Es cierto que a las empresas gestoras de los contratos les puede favorecer que exista subrogación, pues al permanecer los trabajadores en los puestos de trabajo se evitan la liquidación económica de los contratos. Pero, en el volumen general de su actividad, no es un elemento siempre significativo, en todo caso hablamos de unas cantidades asumibles, no es un gasto deseable, pero no es comparable su coste con la importancia del mantenimiento del trabajo para las personas afectadas. Las empresas no se verán gravemente afectadas por esta pérdida, las personas que se queden sin trabajo sí.

Es conocido que hay empresas que se oponen  radicalmente a la subrogación, no les importa tener que pagar las indemnizaciones al final de cada contrato pues las compensan con los bajos salarios que pagan durante el contrato, gracias a lo cual ganan las licitaciones con bajadas económicas inasumibles por quienes desean compensar de una manera equilibrada a sus profesionales.

No parece consecuente que los trabajadores den la razón o apoyen precisamente a esas  empresas, rechazando la posibilidad de la subrogación.

Es lamentable que un equipo que se merece todo el reconocimiento por su labor profesional, ya que saben hacer muy bien su trabajo y lo hacen, y por su esfuerzo y entrega a la atención a personas muy vulnerables y no siempre cómodas de tratar; con una larga trayectoria de éxito, en lugar de ver recompensado su esfuerzo con un futuro seguro y estable, tengan que verse ante una situación de incertidumbre por hechos tan paradójicos como que personas a las que no afecta la decisión sobre la que se vota participen en la votación, que las condiciones laborales de unas pocas personas condicionen el futuro laboral de todo el grupo y finalmente que nueve votos valgan más que 32.

Se trataba de fortalecer la estabilidad dejando las puertas abiertas al futuro, de momento se han entornado, confiemos en que no se cierren. Paradojas de la vida.





Post a Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.     ACEPTAR