El blog de Grupo 5

Voluntariado, identidad y pertenencia

julio 22, 2013 − by  − in RSC − No Comments

“Mi idea era buscar voluntariado, busqué por Internet, vi una gran lista, continué mirando los objetivos, y ésta es la que más me gustó, así conocí Fundación Aldaba”.

Natalia Hernández es voluntaria de Fundación Aldaba desde hace menos de un año en el programa de acción tutelar en Madrid. Cuando comenzó no sabía muy bien de qué trataba la tutela, “me ha llamado mucho la atención que una fundación se pueda hacer cargo de una persona, siempre pensaba que era un familiar”.

Natalia comenzó su voluntariado en Fundación Aldaba “porque iba conmigo. Trabajan con adultos mayores, que era la población con la que quería trabajar y también por la flexibilidad y facilidades que dan al voluntario/a”.

Una vez cada quince días Natalia coge el coche, deja a sus hijos en el colegio y se desplaza hasta Soto del Real, donde la persona tutelada a la que acompaña durante su voluntariado vive, en este caso, en una residencia. Ella pone el foco en hacer actividades para que la persona realice acciones que necesita para mantener su situación. Cuidar que esté bien y dar un informe a la Fundación sobre el tiempo que pasa con ella. “Jugamos al ajedrez, por esta vía entré y empaticé con él. Al final empatizas por sus intereses, sus hobbies”.

Natalia no sólo colabora con Fundación Aldaba, también es voluntaria en otras entidades con menores con discapacidad. Y es que para ella, la labor del voluntariado es enorme, “mejor que una remuneración económica, te llena demasiado. Te compensa mucho en la parte humana, te hace más fuerte en ese aspecto. Quizás viene por mi carácter y mi educación pero me fortalece como ser humano. Mis familiares, amigos, mis hijos me preguntan qué hago, sienten curiosidad, se sienten orgullosos por mi actividad y se sienten identificados con ella. La verdad es que me gusta que mis hijos también sepan que su madre hace estas actividades, que aprendan y quieran hacerlo”.

“Ser voluntaria es querer dar sin recibir nada a cambio”

Voluntariado_aldaba“La sociedad no está concienciada con los problemas que existen, cada uno va a su ritmo, hay demasiado individualismo y pocos nos damos cuenta del valor del voluntariado. Creo que tenemos que ser capaces de conseguir perder los miedos hacia lo diferente, porque la diferencia es riqueza. Las personas que hacemos voluntariado tenemos que esparcir el entusiasmo de nuestra labor”.

“La actitud para ser voluntario/a es la actitud de ser humano” 

Para ser voluntario simplemente hay que querer invertir tu tiempo en los demás, es tiempo para acompañar, no una profesión. Cualquier persona puede ser voluntaria, no importa si tiene discapacidad o no, si es hombre o mujer…

“Lo que hace diferente a la Fundación Aldaba es el trato estupendo conmigo, esa libertad, la acogida… eso la hace diferente. Además de los detalles y el cuidado que tienen de las personas a las que tutelan. Ser voluntaria es Fundación Aldaba para mí es representar una entidad y recibir gratificaciones de la persona con la que trabajas y de la fundación, porque te hace sentir que el trabajo que haces es muy bueno, y además este voluntariado es muy bonito porque es un voluntariado individual, se genera un vínculo”.

En definitiva, un voluntariado que genera pertenencia, y que fortalece la identidad.

 





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