El blog de Grupo 5

Una experiencia de grupo multifamiliar

octubre 18, 2013 − by admin − in I+D+I − No Comments

Introducción

Después de más de tres años llevando a cabo intervención familiar a través de grupos psioeducativos, en el Centro de Día (CD) Arganzuela decidieron poner en marcha un grupo basado en los grupos multifamiliares como respuesta a las demandas familiares: disponer de un espacio de encuentro donde poder “estar con otras familias”, poder hablar de sus problemas y pasar de un discurso centrado en su familiar/usuario a uno más orientado a compartir vivencias personales dolorosas, angustias, culpas, inseguridades o frustraciones. También se detectó la necesidad a través de la realización de varias actividades de ocio entre familiares y usuarios, de buscar nuevas formas de relación en otros contextos diferentes.

Proporcionar un marco donde incorporar a los familiares afectados de enfermedad mental no fue sencillo ya que al reunir al paciente psicótico con sus familiares se movilizan ansiedades profundas, tanto en unos como en otros, que no siempre son manejadas adecuadamente. Creamos un contexto adecuado de grupo en el que usuarios y familiares pudieran expresar sus dificultades personales.

Elementos relativos al encuadre del grupo

El grupo es abierto, formado por familiares y usuarios y dos terapeutas, psicólogas del CD. Se pueden ir incorporando usuarios y familiares en función del proceso en el que se encuentren. A lo largo del grupo se incorporan también otros profesionales como observadores de la dinámica del grupo.

Se ofrece la participación en el grupo a todos los familiares exceptuando aquellos que por dificultades de movilidad no pueden salir de sus domicilios. Se llevan a cabo entrevistas individuales previas con cada uno donde se explica en qué consiste el grupo y se valora el interés, el compromiso y la  motivación. En relación a los usuarios se valora si tienen un deterioro grave del funcionamiento.

Son sesiones quincenales con una duración de hora y media en la sala polivalente del CD. El grupo del pasado año contó con 16 sesiones entre octubre y junio.  En total nueve meses.

En el grupo puede hablar quien lo desee  y es importante respetar los silencios aunque en ocasiones, las terapeutas invitan a participar. Lo que pasa en el grupo se queda en él, siendo importante que no se hagan grupos paralelos ni antes ni después del desarrollo del grupo para que no pierda “fuerza” lo que se produce en el aquí y ahora.

Mensualmente con las familias se trabaja a nivel individual en relación a demandas y aspectos concretos que tengan que ver con su familiar/usuario.

Es importante que el equipo terapéutico esté disponible para el grupo para sostener  las ansiedades y angustias del grupo “haciéndose cargo” del sufrimiento, inseguridades y temores. En definitiva el poder asegurar un espacio de contención  emocional, seguro, y comprometido con la tarea con las condiciones necesarias para que se pueda desarrollar un crecimiento psicológico y emocional y poder alcanzar un óptimo nivel de salud.

Después de la sesión grupal tiene lugar un post-grupo de supervisión donde se trabaja en el análisis, percepción de la dinámica grupal y discusión de contenidos emergentes centrando nuestro interés en lo analítico de grupo y no en los elementos que lo componen.

Perfiles de los participantes

Perfil de los usuarios/as que participan: Llevan en atención un  tiempo medio de 3 años en el CD. Son hombres con una media de edad  de 48 años. La mitad asiste sin familiar al grupo. El 88% de los usuarios/as tiene diagnóstico de esquizofrenia.

Perfil de los familiares: El 90% ha participado previamente al menos durante dos años en un trabajo grupal familiar en el CD. La media de edad es de 72 años y en su mayoría son mujeres, madres de usuarios que se dedican a tareas del hogar. La mitad de ellas acude con su familiar con enfermedad mental.

Una variable que ha facilitado la asistencia es la distancia desde sus domicilios al CD  así como la alta variedad y cantidad de transportes públicos en la zona.

 

distribución

Cabe decir que varios miembros del grupo presentan problemas físicos añadidos propios de la edad (artrosis, problemas cardíacos, trombosis, etc.) que suponen dificultades de movilidad. Había también familiares con enfermedades mentales, actualmente en tratamiento.

Algunos resultados obtenidos de la experiencia

Algunos de los indicadores utilizados son:

La asistencia al grupo; han participado un total de 27 personas. Ha habido tres abandonos, definidos como “personas que acuden a un máximo de dos sesiones no consecutivas”. De este modo, el grupo se compone 10 personas usuarias y 14 familiares. La asistencia media al grupo ha sido de 12,5 personas por sesión.

Cuestionarios de satisfacción, con valoración subjetiva y escala tipo Likert, administrado a todo el grupo. De estos cuestionarios son destacables algunas afirmaciones como “el grupo me ha servido para  estar en contacto con la sociedad y no estar aislado”, “para escuchar a los demás”, “ver que hay casos peor que yo”, “comprender a mis compañeros y a mí misma”, “conectar con las personas”. Consideran la actividad como “un apoyo importante”. Los aspectos negativos hacen referencia al horario de tarde y a la vivencia de momentos de conflictividad y tensión entre los participantes. Consideran que el grupo ha cambiado la relación con el familiar destacando el aumento en el valor que ha adquirido la relación paterno filiar, y la posibilidad de ver desde otras perspectivas la situación propia, también ha habido participantes que no observan cambios significativos.

La media cuantitativa de satisfacción del grupo en esta escala ha sido de  4.3 sobre 5.

Cuestionario DUKE-UNC de apoyo social percibido, administrado a todo el grupo. La puntuación media del grupo ha sido de 39 puntos, lo cual implica un  apoyo social percibido normal.

Asistencia de los usuarios al CD; La asistencia de los usuarios a las actividades al Centro de Día ha aumentado progresivamente a lo largo de los meses entre octubre y junio. En la gráfica a continuación se observa dicho aumento.evolución

DISCUSIÓN

El hecho de que las familias se encuentren con otras experiencias similares con la sintonía y la sensibilidad que hay entre ellas, hace que se pueda  volver a hablar y  a vivir vivencias que están conectadas con las de los otros familiares. Una familia va al grupo con su propia historia familiar coincidiendo con otras que también traen su propia versión de los acontecimientos vividos: conflictos, situaciones no resueltas  por los reproches, resentimientos, rechazo, crítica, culpas, control exagerado hacia el usuario. El grupo multifamiliar permite que salgan de sus “propias familias” para que puedan entrar en otra “familia” a través de las primeras identificaciones; madres con madres, o hijos con hijos hermanas con hermanas y vayan creando “su propio” grupo familiar para que después se produzcan identificaciones cruzadas valorando así capítulos de vida comunes que en ese momento están  viviendo  usuarios o madres  de otras familias.

Muchas de las familias que participan en este grupo tienen dañadas una parte que tiene que ver con su mundo interno; sus deseos, expectativas, ilusiones, proyecto de vida, se han visto aislados del mundo exterior con una escasa red social y de apoyo, abandonando o dejando de lado cualquier tipo de actividad placentera descuidando incluso a otros integrantes de la propia familia al estar absolutamente volcados con su familiar enfermo. El grupo multifamiliar (GMF) permite la resocialización de la familia convirtiéndose en una red “natural”.

Generalmente estas familias tienen una relación tan simbiotizada con su familiar que no se permiten separarse de él y al mismo tiempo no dejan a su familiar iniciar su proceso de individuación, el que pueda realizar tareas de manera autónoma. A veces son las propias madres las que se dan cuenta que tienen dificultades similares a las de sus propio hijos/as y que tienen miedo a separarse de su hijo al verse sin recursos propios para soportar la independencia del hijo.

El GMF permite un espacio para que los familiares dentro de  su proceso de cambio y maduración reduzcan su emoción expresada al escuchar otras actitudes con los hijos de otras familias y que pueden aprender de los otros. Han sido capaces de hablar de la necesidad de  separarse de su propio hijo al encontrarse en una  edad avanzada y al fin del ciclo vital  pudiendo hablar abiertamente delante del hijo de la angustia y de sus sentimiento de culpa y al mismo tiempo reconocer a su propio hijo con aptitudes, y capacidades para desenvolverse de manera autónoma cuando esta madre falte.

El GMF posibilita a usuarios que han perdido a sus padres encontrar a otras personas que representen a estos miembros y revivir experiencias emocionales de reparación en la figura de otros padres.

En los usuarios se ha producido un cambio en forma de participar y su forma de relacionarse con los otros; están aumentando las interacciones fuera del centro entre ellos y algunas personas comienzan a crear relaciones significativas que les devuelven una imagen muy positiva de ellos  mismos. Se ha observado en los usuarios que participan en este grupo, un aumento en la necesidad de hablar más de uno mismo, de poner en común los aspectos más individuales relacionados con el proyecto vital, la individuación, miedos, inseguridades y roles.

Podemos percibir una mayor predisposición a ir asumiendo más responsabilidad en unas vidas en las que poco a poco tiene menos cabida la enfermedad mental;  algunos usuarios comienzan a hablar desde su yo sano, en parte, porque han encontrado un lugar seguro, con relaciones significativas y sanas que les potencian sus capacidades y su individualidad.

Durante el desarrollo del grupo se recogieron muchas de las intervenciones de los miembros del grupo y quién las hacía. Además, se realizó un análisis del contenido de las sesiones. Dichos contenidos están muy relacionados con la avanzada edad de los familiares al  ver una inminente separación de sus hijos por medio de la muerte y por otra parte la incertidumbre de cuál será el papel a desempeñar por su familiar.

Respecto al encuadre inicial, hemos tenido dificultad para evitar que se formasen grupos paralelos al GMF antes o después de cada sesión. A veces algún participante buscaba la atención de una terapeuta siendo difícil no atender a las demandas. Este nuevo formato grupal tuvo mejor acogida de la esperada y de hecho, las terapeutas temíamos que hubiera que suspender alguna sesión por falta de asistentes. Habíamos acordado que con menos de cuatro participantes no tendría lugar pero el día que menos personas acudieron ocho participantes.

Seguiremos manteniendo el GMF valorando que hay muchas cosas que podemos seguir mejorando aunque con el  compromiso emocional de “hacernos cargo” del usuario y de la familia acompañándoles en su proceso terapéutico, compartiendo y tolerando los momentos difíciles. Fomentando que en el grupo se puedan encontrar con sus propias capacidades y que este contexto les  facilite reencontrarse con los diferentes caminos posibles  que les permita vivir de la manera más saludable posible y en el que  la enfermedad mental les ha apartado durante tanto tiempo.

María Teresa Montero  Arredondo. Directora-Psicóloga  del CD Arganzuela.
Ana Alcalde Rueda. Psicóloga del Centro de Día Arganzuela.




Post a Comment

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.     ACEPTAR