El blog de Grupo 5

Salud mental, participación y empoderamiento

abril 11, 2018 − by sara − in Grupo 5 al día − No Comments

En los servicios de salud mental la participación de las personas usuarias ocupa un lugar prioritario para la recuperación y empoderamiento de los pacientes. Sin embargo, a veces nos encontramos con elementos que dificultan la colaboración como puede ser la actitud de los profesionales. Daniel Navarro, Sergio Belinchón y Miguel Ángel Martínez, profesionales de Grupo 5 presentaron el estudio “Actitudes de los profesionales de centros de rehabilitación psicosocial hacia la participación de las personas usuarias en los servicios” para comprobar la actitud de los profesionales responsables de estos centros hacia la intervención activa de la persona usuaria.  Esta comunicación se presentó en II Congreso Virtual Internacional de Psicología que se celebró del 12 al 22 de marzo.

El objetivo era comprobar si la participación en la toma de decisiones en un sistema de atención tradicionalmente estructurado por la normal vertical, podía ser un elemento clave para la recuperación y el empoderamiento de los pacientes.

Una de las barreras que nos podemos encontrar ante esta cooperación es la actitud de los profesionales con respecto a permitir que la persona usuaria comience a ser una parte activa de su tratamiento, del centro de salud, así como un elemento de ayuda para la terapia de otros compañeros y compañeras.

Para tener una base concluyente, se realizó una encuesta a  un total de 18 profesionales de dirección de los 40 centros gestionados por Grupo 5, pertenecientes a  la red Pública de Atención Social a personas con Enfermedad Mental Grave y Duradera de la Comunidad de Madrid. Esta encuesta se dividía en dos partes; la primera parte se enfocaba al porcentaje de acuerdo o desacuerdo que la dirección de los centros y/o servicios tenían sobre la “persona en voluntariado activo” como figura útil para el centro; y una la segunda parte  basada en las actitudes y aptitudes que serían adecuadas para la labor como agente activo dentro del centro, además del impacto esperado en uno mismo, en los compañeros y compañeras, y en los entornos social, familiar y asistencial. El muestreo comprendía residencias, centros ambulatorios y equipos de apoyo social.

El porqué de esta investigación deriva del hecho de que la participación de las personas usuarias es un derecho que, muchas veces, se queda en la intención. Además, en la planificación sociosanitaria encontramos la aportación de estas personas, sin embargo en salud mental, es más anómalo que participen en decisiones de planificación, evaluación o implementación, quizás debido a la mentalidad de “ellos” y “nosotros”.

Los servicios, deben adquirir una posición de compromiso en cuanto a la orientación a la recuperación de la vida de los usuarios, pero no solo a reducir el impacto de la enfermedad, teniendo en cuenta no solo sus síntomas y discapacidad, sino también sus proyectos vitales para ofrecer mejores resultados en la rehabilitación.

Y cuándo hablamos de participación, ¿de qué hablamos? De docencia, asistencia, planificación de servicios y de decisiones relacionadas con sus planes individuales de rehabilitación.

Este nuevo enfoque, supone un cambio de actitud que de paso a la implicación y motivación de ambas partes ya que son la esencia del empoderamiento.

Los resultados reflejaron que los profesionales estaban de acuerdo con la participación activa de la persona usuaria para que contribuyera en  los procesos de recuperación de otra persona usuaria así como el suyo propio. Esta participación sería manifiesta en todas las fases del proceso de rehabilitación: acogida, evaluación, intervención y seguimiento, siendo una pieza clave del proceso a la hora de explicar las fases de la intervención a nuevos clientes, aconsejar y resolver dudas, ser un agente de apoyo hacia otros compañeros y compañeras, ser un agente integrador de la sociedad y un vínculo potencial entre profesional y persona usuaria, etc.

Además esta encuesta reflejó que la persona que se convirtiese en este modelo sería interesante que reuniera unas actitudes y aptitudes; que conozca la enfermedad mental, que sea motivador, responsable, tolerante, paciente… Estas actitudes se toman como el elemento impulsor o motor, pero no siendo exclusivas por sí mismas y estando acompañadas de otros conocimientos y experiencias. La suma de estas sería el resultado de un perfil idóneo para el rol activo.

Grupo 5- rehabilitación psicosocial

La implicación por parte de la persona usuaria no sería solo favorable para esta, sino que generaría un impacto en las demás personas usuarias, familias y el entorno asistencial. Encontrarse en el centro una persona activa que reúna condiciones similares a las de uno/a mismo/a, daría confianza, una idea positiva de proyección de futuro, esperanza para la recuperación y se disminuiría el autoestigma y estigma.

Todas las respuestas expresan una situación propicia para apoyar y contar con este tipo de iniciativas. La principal conclusión es que es posible llevar a la práctica la posibilidad de involucrar más a los usuarios con una enfermedad mental grave en procesos de participación activa ya que ofrecerían ventajas en todas las partes implicadas.

 





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