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Voy a contar una historia muy bonita que de pequeño pasaba.
La historia comienza cuando tenía cinco años.
Cuando llegaba el día 31 de julio a mí padre le daban vacaciones.
El día que nos íbamos en el tren haciamos el equipaje y a las 10:30 cojíamos dos taxis y nos íbamos a la estación de Atocha.
Cuando llegamos buscamos nuestro tren y el vagón.Hecho esto
nos subiamos en el tren y buscamos nuestro compartimento.Nos sentamsperamos os dejamos las maletas y esperamos con ilusión
que sonara el silvato del tren y el tren comenzaba a andar.
A veces me daba mucha ilusión asomarme a la ventana.Otras veces me echaba una siesta en mí asiento.Así íbamos pasando estaciones que eran pueblecitos ya de andalucía,cuando pasamos Linares o también Valdepeñas entramos en Andalucía,
Cuando amanecía a las seis y media estábamos a punto de llegar a Granada.El tren se inundaba de luz y un paisaje inmenso lleno de luz y color. MAM.

 

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