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Hace tiempo que no voy a la playa, pero desde los 4 años hasta el año 2002 he estado yendo. Lo que pasa es que por problemas personales no hemos podido ir más a la playa y lógicamente me dio mucha pena todos estos veranos que me los he pasado en Madrid. Este verano por ejemplo, lo voy a pasar sin ir a la playa. Lo que hago es ir a la piscina de las Peñuelas con el Centro de día.
Cuando iba a la playa de Poniente que está en Motril (Granada), me lo pasaba muy bien. Cuando me levantaba temprano me asomaba a la terraza para ver cómo amanecía el día, unos buenos con la playa cristalina y otros con el agua revuelta, según el viento viniera de levante o poniente. El viento de poniente traía el agua fría y el de levante algo más cálida.

Por otro lado, es muy típico en esta zona el pescadito frito y la sangría, aparte del vino tinto, blanco, moscatel y muchos más.

Los fines de semana llegaban a la playa turistas del pueblo, Granada capital y de otros sitios.
Se me olvidaban los típicos chiringuitos que había en la playa. Qué bien sentaba con el calor tomarse un pinchito con una copita de vino o un simple refresco, cocacola, fanta, trinaranjus, etc. Y cuando llegaba la hora de irse a casa a las 2 del medio día, cogíamos la sombrilla y los trastos y nos dábamos una ducha en una piscina que había al lado. Luego por la noche empezaba la movida en la playa. Unos se iban a la playa a hacer una barbacoa, otros se daban un paseo por el paseo marítimo y también había un gran cine de playa donde veíamos películas y una discoteca a la que frecuentaba mucha gente.

Durante las fiestas del pueblo la gente se iba al pueblo que está muy cerca de la playa. Recuerdo que una noche, nos acercamos unos hermanos y mi primo Alberto a la orilla del mar, allí dejamos las toallas y nos bañamos a la luz de la Luna

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