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Voy a contar una historia muy bonita que me pasaba cuando iba de Vacaciones a la playa de Poniente de Motril (Granada).

La  historia comienza cuando desde la playa o mi balcón veía el sol poniéndose por la zona de  Almuñécar cada vez se iba poniendo más y más, hasta se terminó de esconder a lo lejos.

Otra experiencia muy bonita fue un día que amaneció con niebla y yo me baje a la playa a ver de cerca la niebla. Era una experiencia curiosa porque ibas andando y se veía como si una nube hubiera bajado a la tierra. Otra experiencia era cuando amanecía que yo me levantaba  rápido para ver desde la persiana de la terraza el mar. A veces amanecía buen día y se veía la playa como una balsa. Yo solía ir a la playa antes que mi familia porque tenía toda la playa para mí. Iba caminando por las piedras y plantas silvestres que había desde el paseo marítimo hasta que llegaba a la orilla de la playa.

Cuando había piedras en la orilla significaba que el mar estaba como una balsa y no había viento  y el agua estaba cristalina. Yo me metía en la orilla y me bañaba pero me daba miedo meterme a lo hondo.

Luego a las 12:00 venían mis padres y hermanos y poníamos la sombrilla y poníamos  las esterillas y las toallas en el suelo.

Cuando era pequeñito con 6 o 7 años, en el apartamento que alquilábamos que por cierto era muy bonito porque aunque era pequeñito estaba muy chulo, tenía 2 dormitorios, en el más grande era para mis  padres y en la otra habitación y el salón dormíamos los demás.

Cuando amanecía me sentía muy feliz iba corriendo a la terraza para ver qué día hacía. A veces amanecía sin viento y con mucho sol y la playa estaba como una balsa.

 

Cuando nos levantábamos todos mis hermanos y mis padres preparábamos el desayuno.  A mí me  gustaba la leche  fresca con churros o porras o también tostadas de mantequilla y mermelada.

Cuando estábamos preparados cantábamos: VAMOS A  LA PLAYA O O O O O. Abríamos el cuarto de los trastos y cogíamos las esterillas, las toalla, la colchoneta y la sombrilla. También llevábamos cremas para protección solar.

Me costaba un poco  meterme en el agua. Primero me iba acercando poco a poco hasta la orilla, me sentaba en la orilla y dejaba que las olas acariciaran mí cuerpo.

Cuando llegaba el fin de semana venia mucha gente a la playa de poniente que era donde yo me alojaba.

La gente se ponían cremas para protegerse del sol y sombrillas. También hacían barbacoas. Venían muchas familias con sus niñoa a pasar un buen día de playa. La gente del pueblo cogía el autobús en Motril pueblo hasta la playa.

Es fantástico estar en la playa en verano, cuesta mucho dinero el alquiler del piso. Si no recuerdo mal, un verano nos costó el piso 200000 de las antiguas pesetas. Cuando llegamos al piso entramos despacio y lo íbamos mirando, en definitiva era un piso increíble con el mar en frente de la terraza. Xin.

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