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De niño no tenía enfermedad mental declarada, aunque era un niño diferente: fui bastante precoz, me gustaba estar con las personas mayores que yo, era muy despierto: Estudié dibujo, con un manual de dibujo que tenía mi abuela; también aprendí a jugar al ajedrez, que me decían que era algo difícil, pero yo lo aprendí sin dificultad; quedé en el quinto lugar en el ranking de las notas de mi escuela; me gustaban mucho las matemáticas; me gustaba estar mas con mis profesores que con mis compañeros, pero sólo hasta que supe que podía obtener el premio al mejor compañero, y quise conseguirlo.

La enfermedad  no apareció hasta después de la secundaria: me desnudé y salí corriendo por el campo en un retiro espiritual, sin ninguna explicación.

Fui a la universidad, y allí me lo pasé bien. Hice algunas amistades que recuerdo con cariño. Hice una organización estudiantil, con el objetivo de participar en política, además hicimos funcionar un comedor solidario para niños cuyas familias no podían alimentar. Por ello fui perseguido por las autoridades de la universidad, y relegado al sur de Chile, a Tierra del Fuego, en el contexto de la dictadura de Pinochet. En este tiempo me ayudó mucho la iglesia católica, y mi fé en la religión católica.

Una vez que se logró la democracia en Chile me vine a España con mi familia, en busca de  una vida mas tranquila y mas libre. CPA.

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