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Voy a contar la época más feliz de mi vida, la infancia. No había problemas, sobre todo durante el verano, porque en invierno había que ir al colegio. Teníamos un chale alquilado en  Hoyo de  Manzanares y había otro en  la misma parcela .El jardín era salvaje y había una zona de pinares chiquititos y en otra había un pinar muy grande, donde me iba yo a sentar cuando me enfadaba con alguien.

De pequeña era un trasto, me acuerdo que una vez iba corriendo detrás de mi hermano y sus amigos y se subieron a una tapia y yo me subí detrás de ellos pero como no podía alcanzar el borde, me arrastré y se subió la camiseta y me fui deslizando por las piedras y se me clavaron. Cuando se lo enseñé a mi madre se llevó un susto tremendo y mi hermano también.

Cuando me enfadaba porque me regañaban, me iba al pino que tenía muchos años y allí me ponía a cantar. Aprendí a subir a  los árboles y jugaba con mis amigos y amigas. Las amigas que tenía del otro chalet de la misma parcela  se llamaban Cristina y su hermana Marisa, con las que jugaba a las casitas, además de que mi hermano  y yo teníamos amigos comunes. En su chalet había piscina y nos lo pasábamos genial  bañándonos con estos amigos que se llamaban Raimundo y Carlos.

La verdad es que fue una época de mi vida en que me sentí muy  feliz y no había ningún problema, lo recuerdo  con mucha alegría y felicidad. Ojalá la vida fuera siempre como la niñez.

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