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Porque es algo que me influye internamente y no me deja estar tranquila, os voy a hablar de los nervios o la ansiedad que yo siento.

Voy a poner las pastillas y estoy muy nerviosa, creo que me voy a aturullar y estoy tratando de hacer respiraciones. Creo que voy a estar hasta las tres haciendo mi pastillero semanal y tiene que venir el técnico de la caldera, por lo que los nervios me matan.

Los nervios son superiores a mí, es decir, no puedo controlarlos. Siempre me adelanto a los acontecimientos de forma negativa y lo paso muy mal. Me resulta muy difícil controlarme. Quizá tendría que apoyarme en las cosas que voy superando, como por ejemplo hoy, que he preparado mejor la medicación. Pero también es verdad que hoy tengo que esperar al técnico de la caldera y me encuentro muy  muy nerviosa.

Cualquier  actividad que tengo que hacer yo sola me pone muy nerviosa, como por ejemplo hacer la comida. Me gustaría ser más positiva y pensar que ahora lo único que tengo que hacer es preparar la comida, comer y esperar al técnico…

No comprendo mi enfermedad. Sé que aunque vivo sola, no estoy sola, pues hay mucha gente que me quiere y en la que me puedo apoyar, como por ejemplo mi familia, los profesionales del centro de día, mis compañeros… Sé que la gente me quiere, pero no puedo controlar mis nervios. Siento que la gente, habla conmigo internamente, y lo hacen para ayudarme.

La verdad es que esto es una tortura, sin embargo, en algunas actividades del centro me siento mejor que en otras, como por ejemplo en las actividades de “nuestras cosas” o el café de por la mañana, pero ahora tengo que preparar las pastillas y también me encuentro nerviosa, aunque menos que la semana pasada.

Para hablar de algo más positivo, el fin de semana lo he pasado manejando  el WhatsApp y debo decir que me he sentido más tranquila, me he comunicado con mi familia y sobre todo con mi sobrino Luis, que aun siendo mucho más joven que yo, me da muy buenos consejos y me anima para que salga con gente los sábados y los domingos. Aunque tengo que decir, que yo ya no pienso en divertirme, si no en sentirme tranquila, como por ejemplo ahora, que me preocupa la hora en la que tengo que terminar de preparar las pastillas, cuando en realidad no tengo ninguna prisa…

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