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Vacaciones

Voy  a contar una historia que me sucedió en vacaciones de verano.

 

Corrían los años 80 cuando nos fuimos de  vacaciones a Granada. El viaje en el tren expreso arrancaba a las 11 de la noche y llegaba a las 8 de la mañana.
Cuando llegamos bajamos las maletas y allí mismo nos esperaba mí tía Aurora.
Cogimos un taxi que nos llevó a casa de mi tía. Al llegar, me  sorprendió la casa: toda arreglada, llenas de piezas de adorno. Había en el pasillo un espejo en el que solía mirarme para ver lo guapo que era… En el comedor había una mesa grande y nueva.
Había una pequeña terracita interior que daba al patio. Se estaba muy fresquito, a pesar de que en verano hace mucho calor en Granada.
Nos fuimos todos a dormir porque estábamos muy cansados del viaje.

 

Por la mañana temprano fuimos a comprar el desayuno a la panadería: comprábamos una torta de anís o una rosca de porras.
Puesta ya la mesa, con las porras y el batido de chocolate, desayunamos.
Luego me sentaba en una hamaca que había en el comedor y escuchaba música.
Al día siguiente solíamos ir a ver la Alhambra. Era un lugar maravilloso. Cuando volvíamos nos parábamos en una heladería muy famosproductos-helados-artesanosa que se llamaba “Los Italianos” y nos comprábamos unos cucuruchos de helado.
Al cabo de los 3 días de Granada nos íbamos a la playa y allí lo pasamos genial.

 

M.A.M.

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